sábado, 3 de marzo de 2018

Maestro de Cocina

quiero darle mi reconocimiento a Youtube como maestro de cocina, gracias a el , he logrado preparar unas comidas bastante aceptables y que han sido aprobadas por los comensales que se sientan a mi mesa (mi esposa y mi hijo). Les cuento lo que hago, cuando quiero cocinar algo primero lo busco por google y veo la receta, luego entro en Youtube y comienzo a ver un mínimo de tres vídeos con la receta que quiero preparar, siempre me voy por la más fácil y la que tenga menos ingredientes, no creo en esos cocineros que le ponen diez mil ingredientes a una receta y a la final no se sabe que fue lo que le dio el buen gusto. Siempre termino obteniendo un plato muy sabroso y fácil de hacer y soy celebrado por mi buen gusto. Gracias a todos esos cocineros o chefs que ponen sus recetas en Internet y que nos mejoran la calidad de vida a los otros mortales.

Las recetas...

cuando uno sabe o conoce algo bueno, mejor lo anota, así se lo pasa a las generaciones que siguen o alguien que lo necesite. Les comento esto porque hoy he recordado mucho las recetas de mi mamá, no eran muchos pero sus platos a mi me sabían a gloria y ahora que ya no está los recuerdo con muchas ganas de volver a probarlos y no tengo las recetas. Entre esas recetas habían unos frijolitos blancos con cochino y papas que sabían mundial, también cocinaba un arroz con pollo espectacular, recuerdo su salsa de atún para espaguetis que no tenía comparación, esa les puedo decir que casi la he logrado y en mi casa, a mi esposa e hijo les gusta mucho como la preparo. También hacía una chicha con un punto de vainilla muy sabrosa, un quesillo donde utilizaba una docena de huevos y quedaba cremosito, nunca he probado uno mejor que ese. Su torta de piña provocaba comérsela aún antes de que se enfriará igual que la torta de mantequilla. Cocinaba flanes y también una torta de guanabana helada que se hacía con unas galletas llamadas champañas, jugo concentrado de guanabana y leche condensada que se acababa el mismo día que se hacía. Disculpen la redacción pero es difícil escribir coherentemente cuando se tiene la boca hecha agua recordando esos sabores.