Por fin pudimos salir toda la familia en el carro, con un poco de susto, ya que para su reparación ha pasado por las manos de cuatro mecánicos diferentes y todos cobrando en dólares, hemos comprado muchos repuestos a unos precios inimaginables y al final, el carro camina aunque pistonea mucho, algo que me preocupa bastante. Todo gracias a la gasolina importada por el gobierno y de procedencia asiática. Realmente creo que ellos usan otra gasolina, pienso yo para mi, que o están usando gasolina venezolana o gasolina colombiana, ya que la que traen para el ciudadano común daña los carros. El carro anda pero sin fuerzas, aún así nos atrevimos a salir, David estaba muy emocionado y no le iba yo a quitar ese gusto. Nos fuimos al centro comercial Plaza Las Américas donde se encuentra la barberia a la que él va y se siente a gusto con su barbero Alí Alfredo, él le habla mucho y le echa broma y David con él se siente muy a gusto y conversa. David estaba esperando esta salida desde hace cinco meses, él quería salir pero a la vez le da miedo, ve las noticias por televisión y sabe lo peligroso que es el virus. El día de hoy hay que mencionar que la gasolina cuesta el litro, medio dólar, estacionarse en el centro comercial vale dos millones trescientos mil bolívares como tarifa única. La mayoría de los locales y baños estaban cerrados, creo que solo un diez por ciento estaba funcional, los locales de comida, supermercado, farmacia y algunos locales de comida rápida en la feria estaban abiertos. Los precios en la feria para comer oscilan entre los cinco y veinte dólares, no hay comensales, solo estaban ocupadas dos mesas en toda la feria, posiblemente porque era un martes y el sueldo de un venezolano común, no da para comer en la calle. Voy a este centro comercial desde que era adolescente y nunca lo vi con tan poca actividad, me impresionó porque en la calle había mucha gente, mucho tráfico, los autobuses estaban llenos, será porque es la semana abierta, ya que aquí hay una semana de cuarentena radical donde no se puede salir que se alterna con una semana donde todo el mundo sale a la calle. Si recuerdan el centro comercial tiene una parte nueva y una vieja, en la vieja no funcionan los ascensores, tuvimos que usar las vías del estacionamiento que son unas rampas muy mal pavimentadas para poder ir a los diferentes niveles, es decir que prácticamente no es recomendable para ser visitado por ancianos y personas con una discapacidad. El sitio está abierto de ocho a tres de la tarde, pero se pasea en menos de una hora, no hay mucho que ver ni disfrutar, David me dijo que quiere regresar en diciembre, lo acompaño en el sentimiento, no me quedan ganas de regresar, solo lo hago por su corte de pelo.
En estos momentos todo se paga en dólares o en bolívares con la tarjeta de débito, no hay cambio y hay que pagar con la cantidad exacta o no puedes comprar, y todo a precios internacionales en el país donde el sueldo es uno de los más bajos de todo el planeta.
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