Viajando con David (tiene una discapacidad severa)
Viajar solo o acompañado son dos situaciones muy diferentes, más aún si uno de tus compañeros de viaje tiene limitaciones en su motricidad. Cuando viajamos con David cambian por completo nuestras expectativas, tenemos que estar pendientes de muchos detalles que son ignorados por la mayoría de las personas y hay que ver el mundo y sus cosas desde otra perspectiva. Voy a poner un ejemplo, subir o bajar una escalera, ¿cómo subes o bajas una escalera con una silla de ruedas?, bueno primero que todo debería haber rampas, pero todos sabemos que eso no existe, son contadas las escaleras que tienen una rampa al lado. La solución es viendo las cosas al revés, me explico, cuando bajas te ubicas como si estuvieras subiendo y cuando subes lo haces como si estuvieras bajando, ambas son muy difíciles y requiere de ayuda externa, normalmente en vez de dos, el que está en la silla y el que la empuja, deberían haber otras personas para reforzar la seguridad y aportar fuerza física que usualmente se necesita. Yo cuando subo a David por las escaleras, me colocó con la espalda hacia las escaleras y las subo de espaldas, jalando la silla y levantando las ruedas en posición como si estuviera subiendo una cuesta, Morela se sitúa al frente de la silla, a los pies de David con la única intención de frenar la caída si yo me resbalo. Para bajar es al contrario, me ubicó de espaldas a la escalera y la bajo de espaldas, jalando la silla escalón por escalón, metiendo freno con las piernas, en esta situación Morela se ubica a mi espalda y coloca sus manos en ella, actuando como freno, a veces aparecen almas caritativas y nos ayudan en el proceso, a veces no, solo se nos quedan viendo. Esto lo aprendí por ensayo y error, y los errores fueron dolorosos. Una vez estando un fin de semana en Caraballeda, estábamos en el edificio donde vivía mi papá, salimos del ascensor y para llegar a la salida había que bajar una escalera de unos seis peldaños, íbamos hablando, yo empujaba la silla y a mis lados iban Morela y mi papá, comencé a bajar la escalera con David por delante, subí las ruedas para que descansará en las ruedas traseras y bajé escalón por escalón...al llegar casi al último, realmente estaba en el penúltimo escalón, bajé las ruedas frontales y en ese momento David salió disparado fuera de la silla de ruedas y aterrizó de cabeza en el duro suelo dos metros más adelante, yo ví todo en cámara lenta y no pude hacer nada para evitar mi error, solo gritar y gritar, ya que no vi manera de sujetarlo. Él quedó con un inmenso chichón y por supuesto llorando del dolor, después de ese clavado al piso. Todavía hoy, que ya han pasado tres décadas, no se le olvida que lo dejé caer. Yo ahora estoy muy pendiente y ahora usa cinturón de seguridad en su silla.
Cuando hemos viajado por avión, la entrada al mismo es diferente, te llevan a la nave por el sitio donde se trasladan las maletas, luego te ayudan a subir y tienen una silla de ruedas especial para entrar en el avión, luego la silla de ruedas se la llevan como equipaje. Te ubican en los últimos asientos del avión y la persona discapacitada queda al lado de la ventanilla, con el fin de que no obstaculice la salida de los acompañantes. Se me presentaron varias discusiones por eso, ya que me dificultaba sacar a David de los asientos del avión, ya que lo tengo que cargar. Tuve que explicarles a las aeromozas que si algo pasaba, yo me quedaría en el avión con él y saldría después de él, de último. Esto siempre ha traido problemas. Como ven cosas sencillas pueden complicarse.
En los hoteles, David necesita ciertos utensilios para realizar sus necesidades básicas, entre ellas se encuentran una silla de plástico para sentarse mientras se ducha, un pito y un pato para sus evacuaciones, pitillos para beber agua y otros líquidos, son cosas sencillas pero que hay que tener en cuenta. A nosotros nos gustaba mucho ir a un hotel que se encuentra en Higuerote, lo conocemos desde que lo inauguraron, en esa época tenía precios solidarios como dicen, lo conocimos por casualidad una vez que fuimos a la playa y terminamos pasando casi una semana en el hotel. Logramos esa vez, obtener una habitación al lado de la piscina, sin escaleras, realmente muy cómoda para nosotros. Pero esa primera vez salimos a cenar y cuando regresamos el personal que limpiaba las habitaciones, entró en la noche y arregló la habitación y botaron todos los utensilios que usa David en el baño. Me puse furioso y reclamé airadamente en la recepción. Tuvimos que salir de noche a buscar si vendían los implementos en una farmacia. Gracias a Dios los encontramos en una de ellas, tuvimos que buscar en varias hasta encontrarlos. Cuando regresamos al hotel, ellos también los habían conseguido y nos habían dejado implementos nuevos en el baño. La situación no pasó de eso, yo me disculpé por mi enojo y seguimos con nuestras vacaciones, esa fue la primera de muchas veces que fuimos a ese hotel. El hotel se llama Barlovento. Ahora, por supuesto, el sitio es prohibitivo, ya que alcanzó precios que no podemos pagar y el viaje no nos parece seguro. Como ven pequeñas cosas a veces son muy importantes.
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