miércoles, 9 de junio de 2021

hay que buscarle el lado divertido a lo que nos pasa...

 Hablando con Morela acerca de hacerse unos chequeos médicos, David recordó uno de sus últimos eventos médicos. Resulta que por tomar Omeprazol y otros inhibidores de la bomba de protones, el desarrolló una deficiencia de vitamina B12 y una deficiencia en sus glóbulos rojos, una anemia. Para la avitaminosis conseguimos que la asistente de una farmacia cercana a la casa, viniera hasta aquí y le pusiera una ampolla interdiaria, la señora muy amable, Morela la iba a buscar en el carro y la llevaba de vuelta después que hacía su trabajo. Ella siempre le preguntaba a David si le dolía, a lo que él contestaba que no, hasta que terminó el tratamiento después de varias semanas, donde si le dijo a la señora con la última inyección que si le había dolido y mucho, le dio las gracias pero estaba feliz de no verla más, él nunca se quejó. 

 Para la anemia fuimos a Rescarven, allí lo atendió el doctor Cleiden V. en una unidad especial donde se realizaban quimioterapias y transfusiones, a David había que ponerle hierro intravenoso para que mejorará su perfil hematológico. En la unidad de atención se encontraban dos enfermeras que atendían a los pacientes, Milagros y Rosalba.

 David y yo nos levantábamos tempranito todas las mañanas y nos íbamos los dos, para Rescarven, nos estacionábamos a primera hora en el centro comercial El Recreo y de allí nos íbamos caminando al hotel Gran Melia Caracas que está al lado, porque el estacionamiento en el hotel era super caro, unos once bolívares la hora, ahora da risa ese monto, están cobrando dos millones de bolívares, un dólar la hora, en cualquier centro comercial. Nosotros nos íbamos por el borde de la calle con la silla de ruedas y así llegábamos a la entrada del centro comercial del hotel y solicitábamos a la vigilancia que nos dejara pasar, hacíamos la cola en el ascensor, hay dos ascensores pero normalmente uno no funciona, y el otro solo permite que se suban cuatro personas y solo tres con la silla de ruedas. La gente siempre lo estaba dañando, a veces no podíamos subir y la clínica queda en el cuarto piso,  lo dañaban porque no respetaban el número de personas para subirse o subían a pie un piso y luego se querían montar en el ascensor sin hacer la cola, y terminaban dañando los dos aparatos. Cosas nuestras, siempre queriendo ser más vivos que los demás, pero eso tiene que cambiar, ya estamos pagando por ello. Andar con la silla de ruedas es toda una travesía, siempre hay escaleras que se nos atraviesan, aceras demasiados altas, vehículos mal estacionados que tapan las entradas y no dejan el ancho suficiente para que pase la silla, cuando volvemos a la casa, los dos estamos molidos y debemos descansar de tanto trajin. Volviendo al relato, llegábamos por fin a la unidad de hematología, con David pasa que todo lo que lo saque de su cotidianidad, es un gran evento y él va feliz con la nueva experiencia. Él me comentaba que ahora tenía un nuevo doctor y dos enfermeras; Milagros una señora muy agradable, trigueña, delgada, bajita y que fue muy amorosa con él, muy atenta. David a pesar de que no le importa que lo puyen, en otras cosas es muy quejicoso, la señora Milagros después que terminaba el procedimiento, procedía a quitarle suavemente los teipes, los adhesivos con un algodoncito mojado, cosa que él agradecía mucho, salía enamorado con tantos mimos, hablaba de Milagros esto, Milagros aquello, la mañana terminaba oyendo hablar de Milagros, y cuando la volvería a ver. Pero un día, no fue Milagros a su trabajo, había pedido un permiso para hacer unas diligencias y la suplencia se la estaba haciendo la señora Rosalba, una enfermera también muy simpática, una mujer muy bonita, alta, morena, delgada, pero no tan cariñosa, ella era la enfermera del turno de la tarde. Todo iba bien hasta que Rosalba le quitó las curitas con que se sostenía la aguja en el brazo por donde le pasaban el hierro intravenoso. Ella se las arrancó de una vez, rápidamente, a David se le cambió el rostro, tiene los brazos peludos, tiene bastante vellos, se parece a sus tíos, yo soy lampiño, y al jalar las banditas, le arrancó los pelos que rodeaban la aguja, y eso le dolió. Se puso furioso, se fue de mal genio, ya no le hacia gracia ir al tratamiento, no podía ver a Rosalba, ni quería que ella lo atendiera, no le importaban los pinchazos pero si como le quitaban la aguja, pasé el día oyéndolo despotricar, dijo que la iba a acusar con el doctor. Ahora cada vez que iba comentaba que el no quería que Rosalba lo atendiera y fue así, ella no lo atendió hasta que Milagros volvió a faltar. Hubo que hablar con los dos, David no quería hacerse el tratamiento, a Rosalba le hizo mucha gracia lo que estaba pasando y accedió a ser más cuidadosa y cariñosa a la hora de manipular la aguja y los adhesivos, y a él hubo que convencerlo de que se hiciera el tratamiento que todo iba a ir bien. David, es muy colaborador cuando se tiene que hacer algún tratamiento, no opone resistencia, ni se queja. Solo una vez armó un zafarrancho en una consulta, porque estábamos acordando una cita para una endoscopia y él estaba allí y no le preguntamos. Era cerca de Navidad, y de repente, pasó de un silencio total a armar un zaperoco y dijo que no se iba a hacer nada porque eso iba a afectar sus vacaciones navideñas, pero por fin aceptó, hablamos con él en la misma consulta y él accedió a hacérsela en enero, el doctor no lo creía pero David en enero fue a su endoscopia muy tranquilo y colaborador.

 Pasamos buenos momentos en la unidad de oncología y hematología, siempre nos encontramos con personas muy positivas a pesar de lo que estaban pasando en ese momento, era cerca de Navidad y se daban regalos y recuerditos, todo muy bonito. Son los recuerdos buenos de momentos difíciles. 😷😃

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